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“-¿Confías en mi?” – me pregunta Christian en voz baja.

Asiento. Me tiende la mano. En la palma lleva dos bolas de plata redondas y brillantes unidas por un grueso hilo negro.

– “Esta vez es para darnos placer, Anastasia, a ti y a mí”.

Las bolas se impulsan dentro de mí y me pierdo en un mar de sensaciones.

Son dos y son plateadas. Vienen dentro de un estuche de color negro. Son metálicas y están unidas por un hilo a una anilla. Hasta aquí, nada nuevo bajo el sol.

Cuando digo que son metálicas, me refiero a “mazizamente” metálicas. Hay bolas de silicona, bolas de PVC y bolas métalicas huecas. Estas son todo metal. Tienen un diámetro de 3,3cm y pesan 220g. ¿Lista para desatar a la Diosa que llevas dentro?

Puedes encontrar aquí las bolas